Capítulo VI


Tuvieron que pasar unos días hasta que Charli se serenó. Las cosas se enderezaron solas. Pasaba la mayor parte del tiempo trabajando, sacando un poco de fuerza de voluntad para leer apenas unas páginas al día y dejándose caer en películas fáciles de ver que le gustaban cuando era adolescente. Veía Reservoir Dogs y después 10 cosas que odio de ti. Pero el dolor trajo claridad y pudo tomar dos determinaciones más: Tenía que presentarse a una audición y llamar por fin a MJ.


Tuvo que darse prisa para llegar hasta Bakersfield a tiempo. En el coche fue tarareando uno de sus discos de la guantera, el de Cleerence Clearwater Revival. La biblioteca era el típico edificio americano de una planta y paredes de color pastel, lleno de posters de eventos a los que solo van personas que reciben ayudas del gobierno para alimentar a su familia. Saludó a Rhonda, la mujer que estaba sentada todo el día delante de una mesa haciendo carnets de biblioteca y protegiendo los objetos perdidos. Solía saludarla, pero esta vez lo hizo más alegre que de costumbre.


Hoy llegas antes dijo mientras apartaba discretamente el libro de sopas de letras.


Hoy tengo mucho que preparar.


Ella se dio la vuelta para abrir la caja de las llaves. Charli notaba su día de descanso, o más bien, lo demoledores que eran los días de trabajo en comparación, porque no veía solo las siluetas de las cosas sino también sus dimensiones, podía apreciar una cantidad de detalle en las cosas que el día anterior no era capaz.


Aquí tienes.


Gracias, Rhonda. Te sienta bien el nuevo corte de pelo.


Ella siempre sonreía grande, pero reparó en la forma de su boca y en cómo llevaba maquillados los ojos. Había días en los que era más fácil ver las cosas buenas.


Llegó antes a la biblioteca porque era el mejor lugar en el que podía grabar el vídeo de la audición. En el salón de actos, aprovechando la tela granate que cubría la pared blanca y montando un trípode improvisado con sillas. Después de un número frustrante de intentos, con el contrarreloj apretando, sacó un vídeo que podía servir para algo.


Entonces empezaron a llegar los niños al salón y tuvo que empezar las clases. Apartó las sillas con ayuda de Trevon y Sara y se sentaron todos en círculo. Dayanne llegó tarde, como siempre, pero la estaban esperando.


Imaginad un sitio que os gustaría visitar, un sitio lejano del que hayais oído hablar en la tele, o en el colegio, o en un video dijo en voz alta, todo el mundo con los ojos cerrados Cómo huele. La temperatura. La luz, fuerte o tenue.


Las clases de teatro siempre terminaban con un ejercicio de imaginar.


Charli se imaginó la pradera seca en verano en su casa de la infancia. Olía a incendio y hacía calor, el sol en lo alto del cielo castigaba las montañas y su piel picaba.


Ahora imaginad que alguien aparece a vuestro lado. ¿Quién os acompaña para descubrir ese lugar? Puede ser cualquiera: cercano, alguien que no conocéis, un personaje de una película…


En retrospectiva, aquella noche había sido rara y vergonzosa, mucho más de lo que le pareció en el momento. MJ apareció de la nada como si la hubiera invocado. Le asustaba que su deseo se hubiera hecho realidad. Siempre eran los demás quienes se tiraban encima de ella, buscaban su atención y adoraban la tierra que pisaba. MJ parecía ser inmune a ese encanto inmediato que siempre la había acompañado.


La llamó por teléfono. MJ contestó antes de lo que Charli había previsto, porque durante un momento, se había puesto en lo peor. A veces le gustaba no tener razón y sorprenderse. En el momento en el que saludó, MJ la reconoció instantáneamente con un “¿Charli?”.


Sí, soy yo Sonrió al final. ¿Sigues por Bakersfield?


Charli estaba de vuelta en su pequeña buhardilla, rodeada de sus cosas, sin camiseta y con el ventilador a toda potencia.


No, estoy en mi pueblo.


¿Y dónde queda eso?


En medio de la nada. No te gustaría.


¿A ti te gusta?


Tiene su encanto.


Desde el principio MJ tenía una actitud distinta a la de la otra noche y eso facilitaba mucho las cosas. Estaba menos enfadada, más risueña. Tenía una risa bonita. Se acordaba de ella riendo en su coche, de ella quitándose el pelo de la cara. Era genuina aún siendo un poco fría, con un humor seco y una cierta distancia. Hablaron de lo que hacían. A MJ le gustaban los coches de verdad, trabajaba con algo de piezas o motores en su pueblo, que tenía una importante extracción de petróleo. No solo sabía cambiar una rueda sino que sabía cómo arreglar un motor o cambiar unos frenos. Su padre corría en rallies y necesitaba tener su coche siempre a punto. También sabía trucar contadores y tubos de escape, pero eso era un secreto. MJ le preguntó a Charli si quería ser actriz de verdad.


Pensaba que eras de esas personas guapas que necesitan ser el centro de atención. Se mudan a Hollywood con el dinero de sus padres pensando que se van a sentar en un restaurante al lado de un director famoso.


Por desgracia, todos los papeles que consigue una actriz sin experiencia ni dinero son por guapa o por enchufe. A mi me han funcionado las dos vías, pero tuve que empezar por la primera.


Charli le tuvo que explicar que se tomaba muy en serio su trabajo, como hacían los verdaderos profesionales. Clases, ver películas sin parar, estudiar obras de teatro… Lo de salir en series de baja calidad eran gajes del oficio. MJ parecía entenderlo. Se ahorró cualquier explicación sobre el dinero de sus padres. No había muchas cosas que pudiera decir en ese momento sin alterar su sueño esa noche. Ni de Los Ángeles ni de Bakersfield ni el lugar donde nació. Ni siquiera del presente que inconscientemente atravesaba. Tampoco de los planes de futuro, que aunque parecieran ya menos que nada, seguían teniendo un aspecto desolado como todas esas colinas que se veían desde la ventana del cuarto en el que se quedaba.


Por suerte, MJ sacó el tema de un concierto de Beach House y entonces se dio cuenta de que tenían muchos gustos compartidos. MJ decía que disfrutaba del rock americano que le gustaba a Charli con la boca pequeña porque claramente prefería el R&B y el rap, e intentaba colar algún criterio objetivo (Ese album está muy bien estructurado, pero no tiene sentido dentro de su discografía) aunque siempre le había gustado el metal, la música alternativa, un poco de shoegaze y por lo tanto el trip hop y todo eso le llamaba mucho la atención. Sus comentarios intentando ser crítica la hacían reír. También admitió tímidamente que tocaba un poco la guitarra, pero que hacía mucho que no y no se le daba tan bien y no era para tanto.


Cuando se empezó a hacer tarde, Charli quería seguir al teléfono. Quería verla, más bien. Así que por fin se lo dijo:


Deberíamos de hacer algo algún día.


Sí… dijo MJ, como si lo estuviera valorandoun finde de estos.


Hace mucho que no voy a la playa. Podíamos ir a la playa…


MJ chascó la lengua.


No lo sé… No me gusta mucho.


¡Es verano! ¿Cómo no vamos a ir?


¡Odio la playa! No soporto estar ahí… La arena, el sol, te distraes un momento y te han robado hasta la toalla, no… La odio. ¡Es que me quemo solo con poner un pie allí!


Una chica de California que no soporta la playa… ¿Cómo podemos llegar a un acuerdo? Si yo conduzco y te invito a unas cervezas, ¿hay trato?


Yo conduzco. Y ni se te ocurra invitarme a nada.


Se sentía la piel caliente, no se le despegaba. La noche cálida y empalagosa tenía algo que ver. Le encantaba la manera en la que hablaba, suavemente pero también áspera, limada como los cantos del río.


Charli echó una pequeña risa. No se había dado cuenta de lo poco que había estado sintiendo. Como atrapada en una habitación completamente blanca. Ahora tenía sueño, mucha hambre y no una pulsión física llena de ansiedad sino un deseo auténtico que se manifestaba en todas las partes del cuerpo.